Actividades Mesa de luz, Material Comestible I

Los alimentos como material de exploración son una buena forma de comenzar a trabajar el mundo sensorial, una simple botella y un poco de arroz, es un sonajero increíble. Y es que con demasiada frecuencia nos lanzamos a comprar materiales sin reflexionar que es lo que buscamos  con ellos (levanto la mano primero), como sabe más el diablo por viejo que por diablo, hoy voy a mostrarte como trabajar con materiales comestibles para comenzar a  jugar con la mesa de luz.

En la mesa de luz se pueden realizar infinidad de actividades con un presupuesto pequeño y materiales de andar por casa, en el artículo de hoy, hablaré sobre semillas, arroz, legumbres, pasta, harina y pan rallado. Y es que ya sólo con explorar estos materiales, tenemos diversión para varias semanas, no te digo nada cuando comencemos a realizar actividades concretas. Y es que ya desde bien pequeños pueden explorar con las mesas de luz.

¿A que me refiero con explorar?. Pues simplemente a tocar, mirar, trasvasar, mas allá de una intención concreta, en otros artículos veras actividades más dirigidas, y es que como toda casa, para contruir hay que empezar por los cimientos.

¿Porque alimentos?. Pues como decía antes, porque es material que todos tenemos en casa o se puede comprar en un supermercado, es barato y de fácil manejo, los niños aprenden otra forma de ver los alimentos, descubren texturas, y colores, lo que les genera curiosidad por ese alimento, no hace falta que vean todo el abanico de posibles granos, semillas o cereales que nos da el mercado, en este caso es mejor cantidad de un producto que variedad, y es que no tiene sentido comprar alimentos que no tienes normalmente en tu despensa, la idea es que sea fácil para  ti también.

Si sigues la pedagogía Montessori, veras que suelen tener todo a mano, a mi me gusta picar de todas las pedagogías activas, así que utilizo este método para los materiales, aunque hay determinados materiales que aun estando a su alcance, deben decirme primero que van a utilizarlos, simplemente comunicármelo, ya que son materiales que considero que requieren que este atenta.

Otra de las razones que hacen muy interesante comenzar a utilizar la caja de luz con alimentos, es el hecho que niños de 15 meses a 24 puedan utilizarlos libremente, como están en la fase oral es inevitablemente que todo termine en la boca; a medida que se hacen mayores esto pasa con menos frecuencia pero también pasa, hay niños que necesitan reasegurar determinadas etapas, y tienen temporadas en las que vuelven a ellas.

Utilizar alimentos nos permite no pasarnos el día quitando cosas de su boca o estar con el “eso no”, y es que es vital esta fase para ellos y cuanto mejor la hayan incorporado menos necesidad tendrán de seguir re-produciéndola.

En este artículo de jugando en familia te habla de esta etapa.  Te dejo algún fragmento interesante. “En la fase oral, el bebé incorpora el mundo, no sólo el alimento (esencial para sobrevivir), sino el afecto y amor de sus padres…. 

….Un dato físico a tener en cuenta es que el bebé conoce el mundo a través de la exploración oral. Cuando la motricidad y sensibilidad fina todavía está en desarrollo, la boca el ofrece la experiencia idónea para hacerse una idea de lo que le rodea: …..”

Cuando comienzan a utilizar la mesa de luz, a mi lo que más me gusta es simplemente presentar un puñado de granos de semillas (arroz, por ejemplo) en la mesa de luz, dejo un bol transparente (por si lo quieren colocar en la mesa de luz). Ya sólo con esto pueden tirarse un rato, puedes tener material para que puedan trabajar el trasvase y la experimentación, y cuando veas que la experimentación comienza a decaer, puedes acercar el material y ponerlo a un lado de la mesa, para que ellos lo cojan cuando quieran, es preferible que no los saques todos de golpe sino poco a poco, piensa que 3 elementos son siempre lo mejor, la mesa de luz, el grano y otro elemento más, primero sus propias manos, después un par de vasos para trasvase, después quizás uno embudo, después una cuchara de madera…

También es importante respetar sus tiempos, quizás se aburra a los 20 min, es más o menos lo que son capaces de estar frente a un juego, mi recomendación es permitir que se vaya y seguramente vuelva a los 20 min. Recuerda dejar siempre 15 min, entre el periodo de juego y el baño, para que te ayuden a recoger, y es que la vida son derechos pero también obligaciones.

Si utilizamos la harina o pan rallado, hay que tener en cuenta que es un material más volátil en manos pequeñas, yo lo utilizo como sustituto de la arena de cuarzo o arena de playa que utilizo con niños de 4 años en adelante, pero si sé que habrá niños menores prefiero la harina o el pan rallado. Seguimos el mismo proceso que con las semillas pero con ellos se pueden utilizar, además de trasvases embudos o cucharas, tamizadores, escurridores, pinceles… en fin cualquier cosa que tengas por casa que pueda servirles.

La primera vez que se utilizó harina en mi casa fue en una fiesta, hubo que limpiar pero tan sólo en la zona donde experimentaban, así que teniendo en cuenta que eran 9 niños en realidad tampoco fue para tanto, y es que por regla general cuando das libertad y explicas los limites, los niños te recompensan con responsabilidad.

Es importante que comprendas que parte de los granos terminen en el suelo, el límite debe de estar donde tu quieras que llegue esta experimentación, debes tenerlo claro antes de comenzar el juego, ya que es la mejor manera de permitir una exploración libre porque tú estarás mucho mas tranquil@, cuando veas que el limite se esta acercando o ya se a sobrepasado debes de introducirte de forma tranquila en su juego, preguntar por que lo hace,(es importante saber su razón, así que escúchala, seguramente no sea para fastidiar), tú le explicas porque no quieres que lo haga pero incorporando siempre en tus razones las suyas.

Por ejemplo, esta tirando al suelo las semillas de lino y tú no quieres que las tiré, lo mejor es que te acerques tranquilamente y le dices,

“Vaya, ¿que es eso tan divertido que estas haciendo?” con interés, no enfadado.

“Tirandolas al suelo”, dirá.

“¿Y eso?” preguntaras tú.

“Es que me gusta como suena”,

“Pues sí, la verdad es que suena genial, pero preferiría que no tiraras más porque después cuando recojamos  vamos a tardar demasiado por culpa de los granos del suelo y no nos dará tiempo a leer dos cuentos”

Parece una razón plausible, si te pones a pensarlo mola mucho como suena, pero claro ellos no se plantean que luego hay que limpiar, así que debes de hacérselo ver. La idea de no poder leer más de un cuento a mis hijos les horroriza así que en casa nos funciona, pero la idea es que busques algo que le gusta hacer contigo, y les muestres que pasareis menos tiempo haciendo eso que os gusta, y tendréis que pasar más tiempo recogiendo, que en realidad a ninguno os gusta, quizás al principio no funcione, pero perseverar es la clave.

Ten en cuenta que son niños pequeños y que parte del juego consiste en asentar la motricidad fina, y es mucho más difícil de lo que parece, así que a veces simplemente se caerán granos o harina por el propio juego.

Si tienes esto en cuenta, disfrutarán ellos de la experimentación y tú tambien, y es que a mi me chifla ver como descubren cosas nuevas ¿y a tí?

Después de jugar hay que recoger, si les involucras antes o después terminarán recogiendo todo ellos, simplemente necesitas paciencia, y recordar que en realidad lo que ellos quieren y necesitan es que pases tiempo con ellos, así que no te olvides la mejor recompensa a sus esfuerzos es tiempo y amor.

Espero que te haya gustado. Si es así comparte

2017-09-14T16:01:39+00:00septiembre 14th, 2017|Actividades|2 Comments

2 Comments

  1. Montse 3 octubre, 2017 at 4:22 pm

    Una actividad muy divertida… y rica, a Unai le encantaron las fresas! Un beso y gracias

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